Dominga entraría en operaciones en 2019


Iván Garrido, gerente general de Andes Iron, habla de lo que será el proceso final para poder lograr el permiso ambiental que les permita poner en marcha el proyecto minero portuario Dominga.

iv

​El pasado jueves 7 de enero el proyecto minero portuario Dominga, de la empresa Andes Iron, presentó ante el Servicio de Evaluación Ambiental la segunda adenda que consolida las respuestas a las consultas que hizo la autoridad y la comunidad a su Estudio de Impacto Ambiental que inició en septiembre de 2013.

Este se convierte en uno de los últimos trámites para que la compañía acceda a obtener el permiso ambiental para operar en la comuna de La Higuera. Han sido dos años en los que la compañía ha enfrentado diversas dificultades, desde el surgimiento de voces opositoras que consideran que la iniciativa afectaría el ecosistema de la Reserva Pingüino de Humboldt hasta su vinculación con el denominado caso Penta, que fue aclarado con posterioridad. Sin embargo, el gerente general de Andes Iron, Iván Garrido, sostiene que la compañía ha hecho los esfuerzos por presentar un proyecto que será un ejemplo en Chile en materia de obtención de permisos ambientales y que podrán demostrar, con estudios, que los impactos “van a ser bastante menores”.

-¿Cómo avanza la obtención del permiso ambiental?
(…) “Hicimos un intento, y la autoridad lo tendrá que evaluar, bastante serio en términos de responder las inquietudes legítimas de la comunidad y de la autoridad, además que queremos innovar en términos de plantear y hacer ciertas proposiciones dentro de la institucionalidad medioambiental actual”.

-En líneas generales ¿Cuáles son los principales cambios que se efectuaron al proyecto?
“Yo diría que más que cambios fue una profundización en la mirada, en la visión que hemos presentado desde el inicio. En la costa nos hemos hecho cargo de las aprensiones que han tenido ciertos servicios respecto a los impactos. Hemos profundizado en el área de influencia y creemos que podemos demostrar con estudios que lo impactos del puerto van a ser bastante menores y que, por lo tanto, pueden ser gestionados de manera adecuada y pueden ser compatibles con un área minera costera protegida”.

“Lo que estamos diciendo fuertemente es que Dominga, en lo que es puerto, puede ser compatible con un manejo ecosistémico que proteja y que beneficie la reserva nacional Pingüino de Humboldt. Es decir, que una inversión de las características que tiene Dominga, bien gestionada, no solamente no va a afectar, sino que puede mejorar y proteger las riquezas de las cuales hemos hablado muchas veces y nosotros reconocemos que hay en este borde costero”.

-Y en el caso de la mina…
“Será primordial el manejo del agua. Hemos profundizado en un modelo hidrogeológico. Creemos que con los estudios que estamos presentando, con la nueva data que hemos podido generar, podemos tener mayor certeza de que no vamos a afectar el agua dulce, al revés, hoy nuestra postura es que, con lo que estamos presentando, con una buena gestión, la comuna debería tener mayor disposición de agua”.

-¿Existe confianza respecto de lograr la aprobación de este proyecto, pese al escenario complicado que ha tenido del 2013 a la fecha?
“Sí, nosotros tenemos confianza en el estudio, es decir, si se aprueba, si se evalúa en su mérito, creemos que el Estudio de Impacto Ambiental de Dominga es por lejos de un nivel superior a muchos de los estudios que se han presentado en el país históricamente, por lo tanto, tenemos mucha confianza que debería ser evaluado positivamente”.

-En base a las recomendaciones que ha hecho cada una de las entidades que evalúa este proyecto. ¿Cómo ven ustedes la disposición a aprobarlo?
“En general los servicios han presentado dudas razonables y hay una discusión con un trasfondo científico que es legítima. Sin embargo, hay algún viso, y es una interpretación nuestra, de que detrás de las críticas sobre las legítimas aprensiones puede haber más bien una mirada de desarrollo distinta a lo que puede plantear la minería históricamente en Chile y eso nos preocupa”.

-¿Se crea un sesgo con toda esta campaña que se genera en redes sociales u otros medios?
“Nosotros diferenciamos dos cosas. Una es el Estudio de Impacto Ambiental claramente no vemos ningún sesgo, lo que si vemos es diversas miradas, porque la institucionalidad lo permite y en esas diversas miradas a veces nosotros creemos o interpretamos que se cuelan miradas más bien contrarias al desarrollo de la minería”.

“En el caso político, no hemos visto formalmente un sesgo de la autoridad con respecto al caso Penta. Quiero aclarar que como nosotros lo hemos dicho, no tenemos nada que ver con este caso”.
-Pero en algún momento se les vinculó…
“Las vinculaciones son con uno de los accionistas. Lo hemos hablado anteriormente y hemos dicho que claro, compartimos uno de los inversionistas, que es accionista en Penta y que es la familia Délano, pero esa es la única relación que hay”.

-Pero en ese momento surge un anuncio de venta de la parte de la compañía que corresponde a la familia Délano pensado en no perjudicar al proyecto. ¿En qué avanzó ese proceso?
“Efectivamente en abril nosotros hicimos un comunicado donde la familia Délano indicaba que iba a intentar entrar en un proceso de vender su participación en el proyecto Dominga por la situación particular que estaba viviendo. Lo hicimos y a mí me tocó liderar ese proceso. Hubo una búsqueda de socios con actores internacionales, sin embargo, el mercado de los commodities y en particular del hierro tuvo una caída dramática. Para hacernos una idea, el precio spot estuvo a 180 dólares la tonelada y hoy está a 40 dólares la tonelada. Es decir, esa caída ha generado una pérdida de valor en las compañías mineras productivas y una crisis de financiamiento a los proyectos como Dominga. De esta forma, estuvo esta intención de la familia Délano de buscar un socio, pero salimos al mercado y estaba muerto”.

-¿Cuál fue la opción entonces?
“Hicimos lo que la mayoría de los proyectos hace y es una optimización, una mirada hacia adentro tanto en lo técnico como en lo económico para ver las fortalezas en este nuevo escenario y lo que vemos son muy buenas noticias, porque el proyecto Dominga lo estamos viendo como un proyecto de bajo costo, que estimamos más o menos en la mitad del costo medio que tiene la industria y en particular acá en Chile la CAP. No solo eso, sino que el producto que nosotros venderíamos y queremos exportar sería un producto Premium, es lo que estamos viendo a lo que el mercado internacional está apuntando y es lo que va a producir Dominga”.
“Por lo tanto, si juntamos bajos costos y el buen producto que va a ser y que va a tener una alta demanda, nos hace mirar el proyecto Dominga con mucho optimismo y, en ese escenario, la familia Délano está dispuesta a retomar el proceso en el cual estamos y cambiar el modelo de negocios para buscar alternativas de nuevos socios”
-Entonces ¿Ya se da por superado este impasse por lo del caso Penta y todo este tema en que se involucró a la minera?
“Siempre lo dimos por superado porque siempre supimos que nosotros -y yo como líder de Andes Iron doy certeza sobre eso- de que nunca el proyecto Dominga solicitó ningún beneficio fuera de la institucionalidad y no solamente eso, sino que nuestra manera de enfrentar el proyecto, que se ha demostrado en la historia, va contrario a solicitar ayudas por el lado, al revés, lo que nosotros creemos que le da fortaleza a este proyecto es la institucionalidad, porque eso es lo que da estabilidad para proyectos de 30 años. En consecuencia, nosotros como estamos claros que nunca hicimos nada, no hay antecedentes que permitan involucrarnos en este problema que ha tenido (Pablo) Wagner y la historia conocida”.
“Este proceso ya está en las etapas finales y esperamos que vaya mostrando, como hasta ahora lo ha hecho, que Andes Iron y Dominga no han cometido ningún ilícito. Por lo tanto, esperamos que en un futuro cercano estemos completamente fuera de las legítimas aprensiones o investigaciones que podrían haber habido”.
-¿Para el proceso de venta se fijó algún plazo?
“Cuando uno tiene un proyecto tan robusto como el proyecto Dominga no tiene para que apurarse. Creemos que tenemos un muy buen producto pero también hay que esperar y hacer el trabajo sin ansiedad. Por lo tanto, no tenemos un plazo definido, perentorio. Queremos que este proyecto se apruebe este año y queremos entrar a construirlo ojalá hacia el próximo año 2017 y poder estar produciendo a finales del 2019, que es cuando nosotros creemos que la economía mundial se va a recuperar”.

-¿Cómo se siguió trabajando con las comunidades?
“Nosotros no hemos variado nuestra intensidad de trabajo con las comunidades, desde el comienzo tuvimos claro que en la ubicación donde el proyecto estaba emplazado y lo tomamos como una bendición o como un buen desafío”.
“Estamos a 11 kilómetros de Barrancones, entonces, entendimos que teníamos que hacer un cambio en la manera cómo se desarrollaban los proyectos, así que iniciamos un trabajo muy intenso y que no hemos parado. Creo que ahí hay un desafío y lo entendemos como un desafío país, es decir, de cómo cambiamos la manera de hacer y desarrollar estos proyectos de alta inversión económica, de alto impacto, donde la ciudadanía de manera real, de vedad, se incorpore”.

-Pero sin embargo ha habido cierta división, hay quienes apoyan y también detractores ¿Cómo avizora esta discusión en la recta final?
“Nosotros no tenemos ningún problema con las legítimas manifestaciones ciudadanas, al revés, creemos que no deben ser autoritariamente sacadas de la mesa, siempre hemos planteado que tienen que estar incorporadas en la discusión. Sin embargo, lo que hemos marcado el día 1 es que, en nuestra opinión, en una República democrática como es nuestro país, la institucionalidad es quien define el marco de discusión ciudadana. Creemos que todas las legítimas posiciones que se manifiestan a través de rayados o de twitter deberían encausarse a través de la institucionalidad y somos responsables, empresas y autoridades, de incorporar y buscar una manera democrática de que tengan salida esas manifestaciones”.

-¿Es una mala señal lo que ocurre en casos como el de Pelambres- Caimanes, porque se judicializa el tema y se habla de paralizar una empresa que ya está en funcionamiento?

“Por cierto que es una mala señal y habla de que todavía no damos con la solución de cómo integramos los intereses legítimos de un emprendimiento con los intereses legítimos de una ciudadanía. Yo he visto que ha habido avances, sin embargo, el desafío país es que tenemos que buscar, sin perder la esperanza que tiene que haber un diálogo donde se considere de verdad, no queriendo zafar, no queriendo lograr lo que uno quiere sin incorporar la visión del otro. Lo que muestra el caso Caimanes es que debemos seguir profundizando en cuál es la relación entre la comunidad y los proyectos de alto impacto como es la minería y nosotros creemos que como Dominga estamos aportando un granito de arena a la discusión y la solución de conflictos a nivel nacional”.​

Fuente: Diario El Dia: ARTÍCULO | 12 ENERO 2016 – 9:50AM 

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