La ardua tarea de la recuperación minera en el norte


Luego del aluvión que afectó al norte del país, quedó en evidencia que, dentro de las industrias más afectadas, la pequeña y mediana minería tuvo grandes pérdidas. Se necesitan esfuerzos públicos y privados para reactivar la actividad.

jsaezLa mediana y la pequeña minería han sido históricamente el sustento económico de las regiones de Atacama y Coquimbo. Es debido al impulso y desarrollo de esta actividad que ambas zonas alcanzaron grandes avances en términos de infraestructura y  de servicios en los últimos años.

Resulta especialmente doloroso observar el tremendo daño ocurrido en las faenas ubicadas en este territorio en marzo pasado, luego del aluvión que azotó a gran parte del norte del país. En general, las operaciones de Coquimbo resistieron el embate del barro y escombros pese a que sufrieron con el derrumbe de algunas quebradas -especialmente en el valle de Elqui-, pero fue sin duda en Atacama donde se generaron las mayores dificultades y daños.


Si bien no hubo dificultades en los tranques y embalses de relaves activos, como ya lo constataron los fiscalizadores del gobierno, hemos podido comprobar que el agua destruyó algunas instalaciones, líneas de conexión y otros materiales que costará mucho reparar, tanto en Atacama como en Coquimbo.  


A partir de ahora no sólo tenemos que levantarnos para echar a andar nuestras faenas, sino además conviene que reflexionemos sobre cuál es el futuro de la pequeña y la mediana minería del Norte Chico.  


Enami ya anunció que implementará una serie de medidas, como la entrega anticipada de liquidaciones, flexibilización del pago de créditos, préstamos especiales y la prórroga de la vigencia de padrones. A esto se suma el anuncio del precio de sustentación a US$ 2,80 la libra para la mediana minería, con un monto de crédito adicional que se puede discutir caso a caso.


Todo esto es claramente positivo, pero si queremos levantar y potenciar a los pequeños y medianos productores de mineral, debemos trabajar en un plan integral, que aborde temas como productividad, energía, recursos hídricos, seguridad, innovación tecnológica y, muy especialmente, los estímulos al fomento de nuestra actividad. En este último punto, el rol de Enami es fundamental.


Es necesario avanzar hacia un cambio estructural que además se haga cargo de un incremento significativo de inversión en fomento, desarrollo y exploración. Un desafío país que exige cambios radicales en la filosofía de la administración pública minera y el compromiso de todos los actores del rubro.
  • Fuente: Qué pasa Minería – Por   – Domingo, 10 Mayo 2015